Actualidad militar

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Por Augusto Álvarez Rodrich

El recrudecimiento de los reclamos militares de los últimos meses parece ser consecuencia de la falta de un liderazgo en el sector Defensa que resuelva problemas en lugar de azuzarlos, y que permita avanzar hacia la correcta inserción del ámbito militar en la sociedad.

El pliego de reclamos castrense es amplio y variado, e incluye desde asuntos vinculados a la justicia militar, símbolos como el Museo de la Memoria, más dinero para las Fuerzas Armadas a través de un canon, y hasta una lucha abierta contra las ONG que parecería usarse para reemplazar los éxitos inexistentes en la lucha contra el narcoterrorismo en el VRAE.

El ministro Rafael Rey aprovechó el Día de las Fuerzas Armadas para plantear la creación de un fuero de justicia especial para los soldados que pelean en el VRAE. En su opinión, la falta de un marco normativo claro “no permite a los militares saber a qué atenerse cuando cumplen su deber”, pero constitucionalistas sólidos como Francisco Eguiguren y Samuel Abad coinciden en que ya existe un fuero de justicia militar reconocido en el artículo 173 de la Constitución y que juzga a los miembros de las Fuerzas Armadas que cometen un delito de función.

El otro reclamo reciente –y airado y prepotente– es por el proyecto de ley que busca otorgar una parte del canon y regalías por la futura explotación de recursos mineros y energéticos a las Fuerzas Armadas para que potencien el material bélico.

El ministro de Economía, Luis Carranza, ha planteado su oposición a esta forma de transferencia de recursos, entre otros motivos comprensibles, por la transparencia del gasto público. Ante ello, medios vinculados a los solicitantes han emprendido una campaña artera contra el titular del MEF, con portadas absurdas que lo acusan por la muerte y discapacidad de los militares y policías que operan en el VRAE.

Esto ocurre, además, cuando hay señales crecientes de descontrol de la corrupción en la fuerza armada. Anteayer, por ejemplo, se reveló una mafia integrada por personal del Ejército que abastecía de municiones nada menos que a las FARC.

Mientras ello ocurre, el jefe del Comando Conjunto de las FF.AA., Francisco Contreras, se despacha contra las ONG que, en su opinión, entorpecen a las instituciones castrenses.

Por último, Rey insiste en el poco interés por los crímenes de Putis. “Nos preocupan mucho más las muertes de ahora que un entierro de cosas que sucedieron en el pasado“, señaló en una exaltada conferencia de prensa en RPP. Rey sigue desentonando en el cargo de ministro de Defensa, como si no lo quisiera. Si realmente aspira a mantenerlo, debiera reconsiderar la exaltación que exhibe pues esta se ha convertido en el obstáculo principal para que lo ejerza a la altura del requerimiento.

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